¿Que es la historia interminable?

Como ves te presentamos varias obras para que tengas variedad a la hora de elegir. La idea consiste en que tú continúes el relato por donde la persona anterior lo dejo.

Puedes extenderte tanto como desees, pero es preferible crear continuaciones no demasiado largas para que los que vengan no se cansen de leer. Si deseas participar pero no te gusta mucho escribir no te preocupes, puedes dejar una frase tan solo. Eso sí, tratemos de dar un punto interesante.

La obra la puedes derivar como gustes, pero tratando de no salirte demasiado de los contextos originales.

Pedimos que seas respetuoso con las personas que publican sus continuaciones, y con los relatos en sí.

Esperamos que lo paséis bien y que entre todos hagamos una historia interminable.

Concurso

Desde nuestro espacio queremos dar la oportunidad a todos aquellos que lo deseen a crear su propia historia interminable para que los demás navegantes continúen tu relato.

El tema es libre tú decides. Relato de miedo, ficción, infantil…

El relato ganador pasara a formar parte de las leyendas permanentes

Si deseas participar manda tus relatos a nuestrahistoriainterminable@gmail.com

viernes 3 de agosto de 2007

EL CÍRCULO DE LA VIDA

Una tarde de verano en la que todo parecía en calma, el calor evaporaba el agua del

mar tan lentamente que nadie de los que allí estaban bañándose se daba cuenta.

Yanira es una chica de rasgos oscuros y piel clara, de ojos grandes color negro, de mirada penetrante; de pómulos sonrosados, al igual que sus carnosos labios , su abundante pelo rizado tiene el mismo color del chocolate. Su altura considerable, y aunque en una época eso la acomplejo ahora es consciente de lo bella, esbelta y deseable que la hace.

A pesar de ser una mujer de carácter dulce, amistoso, sensible, y divertido, a la que le encanta charlar tiene un gran vacio en el alma de soledad.

Paseaba por la acera de la playa advirtiendo el paisaje, concentrada en el sonido de las

aves al pasar, notando como los rayos del sol doraban su piel blanca.

Intentando comprender el porqué la gente ríe y juega en la arena sin advertir que están dentro de un desierto del cual nadie sale y no porque sea interminable sino porque nuestra mente no encuentra la salida.

Pasan calor desde que salen de sus casas hasta que llegan a la playa, dorando sus pieles al sol hasta que alcanzan la temperatura de un horno. Para paliar esa sensación humedecen sus cuerpos en el mar.

Y de nuevo al pisar la arena sienten en la palma de sus pies el calor abrasador y el frio de la brisa estremeciendo sus pieles. Ya sea por el frio o por el calor o porque la arena araña nunca están contentos.

Eso pensaba ella en su paseo, mientras comparaba la vida con esos mismos instantes.

Pensaba en la obligación de venir al mundo siempre con la necesidad de luchar y subsistir y cuando parece que encauzamos la vida nos tenemos que marchar, tal vez en el mejor de los momentos ahora cuando no queremos dejar atrás todo aquello por lo que tanto hemos luchado.

Y pensaba en todo aquello por una llamada, que le produjo un desasosiego que la alejo de todo física y mentalmente.

Sandy L.Q

martes 29 de mayo de 2007

Exploracion en tierras del Yucatan.

(Este texto esta publicado en la pagina Mil perdones a la constancia con el titulo de Reflexiones antes de los sacrificios)

Notaba como era arrastrado por el suelo, mis manos sudadas y ensangrentadas ahora yacían amarradas fuertemente, el sol cegaba mis ojos, y el sudor y la sangre impregnaban mis ropas y mi cara. Tal era mi agotamiento que no me quedaban fuerzas para intentar des maniatarme, cosa absurda pues andaba bien custodiado por indios de la orden del jaguar, cualquier intento de escapar podría derivar en una muerte lenta y dolorosa a golpe de garrote. Ahora cansado herido y derrotado tan solo podía pensar en todo lo acontecido y en cual iba a ser mi final. Sabía que seríamos prisioneros por tiempo indeterminado, que seríamos enjaulados con otras gentes ya fuesen cristianos o naturales, moriríamos sacrificados desmembrados y comidos para calmar la sangre de un dios pagano.

En mi mente se repetía una y otra vez el recuerdo de la batalla, Y pensaba que hasta hace un momento pude empuñar con mis manos una espada, enfurecido maduré la venganza de lo que resultaría ser mi muerte, me satisfacía la idea de haber matado en combate y con mis propias manos a tantos naturales, y me regocijaba saber que no son portadores de ningún alma, que no encontraran la paz, el descanso, ni el consuelo, como probablemente yo si hallare.

Mi espada… la que me fue cedida y regalada por el ahora fallecido capitán de la Nao Trinidad mi amigo José Antonio Azcona. Al que la suerte quiso que le salvara la vida en aguas de canarias tras el asalto de un navío portugués. Cuando desenvainado Azcona, tome su propia espada dando muerte al que podría haber sido su asesino. Ahora su regalo debía de yacer tirado en la frondosidad de esta maldita selva del Yucatán.

Pensaba en la suerte de que algún español la encontrase y cuidara como hasta entonces si hice yo. Pues es bello trofeo, con su empuñadura de madera guarnición bella mente decorada con gavilanes labrados ligeramente curvados y dos conchas encima del recazo.

La marcha se detuvo, vi como un grupo de indios portaban varas anchas y largas de madera. Una de esas varas fue cruzada entre mis brazos y pies amarrados. Con la idea de poder ser suspendido en el aire y ser portado. Los españoles que no estaban heridos serian los que transportarían a los que si lo estábamos. Yo en la lucha recibí de manos de un natural un fuertísimo golpe en la rodilla izquierda luego se cebo con mis dos tibias partiéndomelas e imposibilitándome andar.

A mis ojos, son extraños los rituales de estos hombres, y sus técnicas de lucha. A pesar de ser gentes que trabaja con sumo arte y cuidado el metal, tan solo diseñan y decoran bellísimos utensilios y joyas, pero no armas que los defiendan bien, ni armaduras que los protejan mejor. Palos y piedras es lo que enfundan y con la intención de no matar.

A cada uno de los extremos de la vara se colocó Diego a mis pies, y Alejandro a mis manos. En sus caras era visible el exhausto cansancio, y en sus miradas la ausencia de la realidad.

  • - Santiago, 25 caballos muertos o sacrificados. 120 hombres caídos en combate… estos indios tras la llegada de Cortes han cambiado su forma de luchar, ahora son más sangrientos y si tienen oportunidad de matar en el terreno lo hacen. Tan solo llego a contar a 33 de los nuestros, entre españoles, africanos e indios aliados. Me hablaba con voz altiva ronca y enfadada Alejandro, un andaluz de las tierras de Sevilla. Veterano explorador tanto en la isla de la española, como en Cuba.
  • - Esta oleada india ha sido feroz, cuatro horas de luchas cansan a cualquiera amigo mío. Le dije a Alejandro con la intención de consolarlo, bien era sabido el mal carácter de este hombre.
  • - Ese maldito capitán Salazar, nos ha llevado a la muerte, jamás vi a peor mandatario por muy hijo de noble que sea. No se puede andar por estas selvas casi sin provisiones, y llevar a cabo tan malos actos de responsabilidad, tanto en el mando como en el combate.

Tras este último comentario Alejandro fue pateado en los riñones por un indio que portaba bellísimas plumas de quetzal. El natural reprendía al malhumorado Alejandro haciéndole el gesto de que se callara y continuase hacia adelante.

Era extraña la sensación que ahora experimentaba en mi interior, no sé si era a causa del cansancio y la fiebre, junto a las emociones vividas. De pronto caí en la cuenta de muchas situaciones.

Fui retomando mis vivencias hacia atrás, visionando cada paso efectuado en esta selva del Yucatán y en este nuevo mundo. Consciente de cuán difícil es la vida. Envidie el hecho de no saber escribir y dejar constancia de las vivencias. Ahora tan solo dios, el tiempo y las piedras serian consciente de nuestro paso. Una sonrisa que se volvía alta para la sorpresa de todos los que me observaban, delataba el pensamiento de que tal vez nosotros hemos sido los primeros hombres en pisar depende que tierras. Pero eso ¿qué valor tiene? no tiene valor pero yo me reía porque ese sería uno de nuestros logros y eso bien pensado no era poco. Pero no lo tendrá porque jamás nadie sabrá quien paso por aquí. En ningún lugar quedara reflejado que Santiago Espinosa, hijo de un contable español, paso, vivió, lucho, y murió para obra y gracia del rey, y para dios nuestro señor…

  • - No, no… no es oro lo que se han embolsado nuestros bolsillos, tan solo el privilegio de ser los primeros en pisar tierras y morir en ellas. Gritaba burlonamente mientras reía divertido, exageradamente hasta las lagrimas me brotaban de los ojos. Gire la cabeza al oír las risas de otros tantos acompañando la mía.
  • - ¿Tú no ríes Alejandro? Le esboce a mi portador mientras continuaba riendo. Este me miraba con ojos maliciosos malhumorado como siempre, como diciendo, este loco. Solo reían los asustados. Los indios sin embargo parecían impasibles y como arrogantes no se dignaban ni a mirar.

Pasado lo que bien podía haber sido una hora de marcha, La luz se fue abriéndose paso entre la espesura de los arboles. Poco tardamos en llegar a un espacio abierto desde donde procedía un bullicio de gente que se armo en gritos de júbilo.

Un corro de curiosos comenzó a acercarse a los pocos esclavos que quedamos vivos después de la matanza. El gentío nos acompaño hasta las cercanías de una pirámide de piedra, nos introdujeron y encerraron en una cárcel echa de troncos de maderas.

Ahora tan solo faltaba esperar el día de los sacrificios.

lunes 7 de mayo de 2007

Una aventura fantastica...

PRIMERA PARTE:

Ernesto Acaba de cumplir la mayoría de edad y por fin podrá cumplir su mayor sueño.

Tiene una familia bien situada sus padres son propietarios de una tienda de comestibles en el pueblo en el que habita. Nunca le ha faltado de nada, y su diferencia de edad con sus hermanos mayores siempre facilito su entrega a la profesión que quiere ejercer, ese es el sueño de Ernesto.

Fue educado y formado en gran parte por un gran amigo de su padre de juventud. Su nombre Galeno. Fue un gran explorador y cazador, empezó joven como ahora Ernesto, dedico su vida a la aventura y a la búsqueda de tesoros, pero esta es una profesión arriesgada y peligrosa y muy pocos sobreviven para poder contar sus experiencias o para poder disfrutar de los tesoros acumulados

Su maestro al poco de nacer Ernesto, en una de sus múltiples batallas y combates, fue herido de gravedad en su pierna izquierda teniéndose esta que amputar. Aquel combate con una gran banda de forajidos acabo con sus días de aventuras. Pero ese no fue su final, gracias a sus compañeros, de los que sobrevivieron pocos en el combate, pudieron socorrerle para no morir desangrado, luego gracias a los tesoros que pudo acumular en un pasado ha podido sobrevivir con gran soltura en el pueblo que Ernesto habita.

De pequeño le fascinaban sus aventuras y peripecias y disfrutaba oyendo toda clase de historias, ya sean las de su maestro Galeno o la de los forasteros que llegaban al pueblo.

Deseabas tener la mayoría de edad y ser como el, correr las mismas aventuras y riesgos, aun sabiendo los peligros que estas conllevan.

Galeno le adiestro en el manejo de las armas sobre todo en el arte del arco y la espada. Le enseño a sobrevivir en los bosques sin más ayuda que la suya propia. Le adiestro en el arte de la caza y a tener valor e inteligencia ante cualquier circunstancia o enemigo ya sea humano animal o bestia.

Si he dicho bien, bestias. De la boca de Galeno has oído como tubo oportunidad de enfrentarse a estas. También los forasteros que llegan a su pueblo hablan de criaturas monstruosas que encuentran en los caminos y a las que tienen que hacer frente, o huir despavoridos por la fiereza de estas.

Ya en una ocasión un día de caza Ernesto pudo avistar entre la maleza a una de esas bestias era un Fotronero…


Manuel Alvarez Molina. http://lossuenosdeunangelgris.blogspot.com

miércoles 18 de abril de 2007

Los sueños de un angel gris

El viento cambio de dirección, tal vez eso le delato a mis oídos el batir de sus alas moldeando el aire, era un vuelo sosegado y tranquilo lleno de armonía como la que le faltaba a mi alma.

Pero andaba demasiado absorto en mis pensamientos, admirando desde aquel precipicio la infinita oscuridad, que simulara ser un mar de sombras en el que sus olas venían a morir a mi isla.

Oí como aquel ser alado se posaba con delicadeza en la hierba, plácidamente caminaba hacia mí pero aun asumiendo su cercanía no quise girar la cabeza para ver quién era.

Manuel Alvarez Molina.

http://lossuenosdeunangelgris.blogspot.com

viernes 13 de abril de 2007

Tras la niebla

Un silencio sepulcral se había apoderado de aquella tenebrosa calle por la que decidí a pasar. Las sombras lo invadían todo como si fuesen cuchillo que se blandieran en un combate a muerte. Tenía el presentimiento que este caso no iba a ser fácil de resolver pero estaba decidido a aventurarme en esa atmosfera de oscuridad y peligro. Iba acelerando el paso cada vez que notaba una extraña presencia que se aproximaba sigilosamente ante mi. Decidido a dar con el causante de aquella angustiosa y tensa situación me apresté a ir pegándome a una de las pareces de aquella calle para evitar cualquier ataque sorpresa, cuando de repente a una velocidad endiablada algo decidió que ya me había dado demasiada tregua…


Jose Antonio Rios Perez.

http://neocadi.blogspot.com

Licencia

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.